En la localidad alicantina de Elda empieza a ser habitual encontrarse con cerdos vietnamitas.
Nuevamente nos hallamos frente a las consecuencias generadas por aquellos desaprensivos que no dudan en adoptar animales exóticos para después abandonarlos a su suerte, como así sucedió hace ahora 3 años. En este caso, los cerdos se han reproducido y ya ccampan a sus anchas por un descampado cercano a la localidad, donde reciben la atención de una vecina, voluntaria de la Cruz Roja, que, incluso, les ha puesto nombre.
A pesar de no representar un peligro para quienes consiguen acercase a ellos, su presencia ha dividido al barrio: unos creen que son unos pobres animales que no hacen mal a nadie mientras que para otros no resultan tan inofensivos.
Nuevamente nos hallamos frente a las consecuencias generadas por aquellos desaprensivos que no dudan en adoptar animales exóticos para después abandonarlos a su suerte, como así sucedió hace ahora 3 años. En este caso, los cerdos se han reproducido y ya ccampan a sus anchas por un descampado cercano a la localidad, donde reciben la atención de una vecina, voluntaria de la Cruz Roja, que, incluso, les ha puesto nombre.
A pesar de no representar un peligro para quienes consiguen acercase a ellos, su presencia ha dividido al barrio: unos creen que son unos pobres animales que no hacen mal a nadie mientras que para otros no resultan tan inofensivos.
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