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jueves, 7 de junio de 2012

¿Cómo sobreviven los mosquitos al impacto de las gotas de lluvia?

Tienen un tamaño parecido, pero una gota de lluvia puede pesar hasta cincuenta veces más que un mosquito. ¿Cómo hacen estos para no morir arrollados? Un grupo de investigadores estadounidenses ha estudiado el fenómeno y han llegado a una conclusión: los pequeños insectos voladores son muy resistentes a las perturbaciones en pleno aleteo.

Según sus experimentos las claves residen en la poca masa del díptero y en la fortaleza de su exoesqueleto. Pesa poco y apenas ofrece resistencia a la gota de lluvia, por lo que se deja arrastrar por ella sin apenas perturbar su caída. Cuando el impacto es directo —entre las dos alas— los mosquitos sufren aceleraciones de entre 100 y 300 veces la atracción gravitatoria de la Tierra, posiblemente las más elevadas de todo el reino animal. A pesar de semejante golpe, gracias a su exoesqueleto repelente al agua, en seguida pueden echarse a un lado y recuperar el vuelo.

Un sistema con la misma diferencia de masas que entre la gota de lluvia y el mosquito, según detallan los investigadores en su artículo, sería una persona aplastada por la rueda de un autobús.

Para sus experimentos utilizaron el mosquito Anopheles, responsable de propagar la malaria humana, ya que suele vivir en zonas húmedas con muchas precipitaciones. Para conseguir gotas de agua que cayesen a la misma velocidad que las de un chubasco construyeron un surtidor que simulaba condiciones de lluvia intensa. Para medir adecuadamente los efectos, instalaron una cámara de video de alta velocidad, capaz de capturar 4.000 fotogramas por segundo.

Según sus estadísticas, un mosquito recibe el impacto de una gota cada 25 segundos si la lluvia es intensa. Esto hace casi inevitable que les ocurra en multitud de ocasiones cada vez que hay chubascos. Pero los impactos no tienen por qué ser siempre directos. Cuando son parciales —en las patas o las alas— la perturbación es mucho menor y el díptero es capaz de recuperarse muy pronto.

Un escenario potencialmente peligroso para los mosquitos sería el vuelo rasante. El impacto de una gota en estas circunstancias puede suponer un segundo golpe, esta vez contra el suelo. Durante la investigación, de hecho, falleció uno de los dípteros por ahogamiento —no por el golpe del agua, especifican— al ser sumergido por una de las gotas.

El grupo de científicos no ha sido capaz de descubrir si los mosquitos tienen capacidad de esquivar las gotas de lluvia, dada su habilidad para volar de lado o despegar hacia atrás. Aun así, aseguran que los sujetos de su estudio no fueron capaces de ejecutar maniobras evasivas durante los experimentos.


Entre las aplicaciones prácticas propuestas de este estudio están la toma en consideración para el diseño de micro robots voladores (MAV). Por ejemplo, construirlos de un material hidrofóbico —que repele el agua— permite que las gotas de agua se separen pronto y las patas extendidas generan una resistencia aerodinámica que permite al díptero recuperar el vuelo lo antes posible.

Vídeo extraído de BBC Mundo.

miércoles, 6 de junio de 2012

los cangrejos ermitaños intercambian sus "casas" por orden de tamaño

Los cangrejos ermitaños del pequeño cayo caribeño de Carrie Bow han desarrollado una red social para encontrar un mejor refugio. Esto es lo que han comprobado dos científicos de la Universidad de Tufts al estudiar el comportamiento de más de 1.000 crustáceos que viven en las orillas arenosas de esta menuda isla.

Los Ceonobita clypeatus, al igual que otras cangrejos ermitaños, dependen de los depósitos de otras criaturas para utilizarlas como cáscara de protección. Estas criaturas prefieren el cascarón de los caracoles aunque otros se decantan por las conchas de mejillones, almejas o vieras. Sin embargo, ante la ausencia de estos recursos recurren a trozos de madera, piedras y partes de botellas.

Los investigadores Sara Lewis y Randi Rotjan viajaron a esta isla que está a pocas millas al suroeste de Belice para analizar a las poblaciones de corales, manglares y cangrejos. Comprobaron que estos crustáceos vivían muy ajustados en depósitos pequeños o con muchos agujeros. Cuando iban creciendo, cambiaban el «recipiente» por alguno más grande.

Lewis y Rotjan quisieron retar a los ermitaños y cambiaron drásticamente los objetos a su disposición en el cayo Carrie Bow. Colocaron 20 depósitos en muy buen estado y de tamaño más grande que los observados.

cuando uno de estos cangrejos encontraba una de estas «casas» grandes y relucientes la inspeccionaba con sus patas y antenas, después dejaba su depósito por un momento y de adentraba en el nuevo. Si tenía un tamaño acorde se quedaba con ella, una conducta clásica de cualquier cangrejo ermitaño.

Los investigadores comprobaron después que si la concha le resultaba muy grande, el cangrejo la dejaba aparte en algún lugar visible en un tiempo estimado de 15 minutos a ocho horas. Relatan los científicos que esto ya era un comportamiento inusual en estas comunidades. Con el tiempo otros crustáceos llegaban a examinar la concha uno por uno.


Tal y como se observa en el vídeo, si a estos animales también les parecía muy grande, la dejaban de lado y se iban aglomerando en un grupo, incluso de 20 cangrejos. Nunca se reunían de forma aleatoria sino que se posicionaban uno sobre otro, ordenados del más grande al más pequeño.

La cadena sólo se rompía cuando llegaba un cangrejo afortunado al que sí le encajaba a medida el objeto proporcionado. Tan pronto sus compañeros se percataban que habían elegido, los de la cola empezaban a intercambiar sus conchas de manera que el más grande de ellos tomaba el refugio dejado por el afortunado y así sucesivamente. Nunca se había documentado una sucesión como esta por orden de tamaño.

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martes, 5 de junio de 2012

Descubren la sepultura de un perro de hace 7.600 años

La sepultura de perro descubierta en julio de 2011 por un equipo de las universidades de Cantabria (UC) y Lisboa en el yacimiento mesolítico de Poças de Sao Bento (Alcácer do Sal, sur de Portugal) tiene unos 7.600 años de antigüedad, según han confirmado los análisis realizados en la Universidad de Oxford.

Los investigadores han podido constatar que la dieta del animal incluía un porcentaje de en torno a un 25 por ciento de proteínas de origen marino, lo que probablemente refleje la alimentación de sus amos. Los resultados se han obtenido en el marco de COASTTRAN, un proyecto interdisciplinar del Plan Nacional de I+D+i coordinado por el catedrático de la UC Pablo Arias, y en el que participan 58 investigadores de España, Portugal, Francia, Reino Unido, Irlanda, Alemania, Suecia y Canadá.

Según ha informado la UC, el análisis se ha desarrollado en la 'Oxford Radiocarbon Accelerator Unit' (ORAU) de la Universidad de Oxford, que es el laboratorio más avanzado del mundo para datación de huesos, bajo la supervisión del investigador del proyecto y director de esta instalación científica, Christopher Bronk Ramsey.

Tras preparar unas pequeñas muestras de costillas del animal utilizando un método de ultrafiltrado creado en la ORAU, las mediciones se obtuvieron en un acelerador de partículas (AMS), procedimiento que permite obtener dataciones más precisas y fiables que las que se consiguen con métodos convencionales.

La datación confirma que los cazadores-recolectores mesolíticos de la Península Ibérica practicaban la inhumación de perros en los cementerios, práctica conocida en el norte de Europa pero de la que hasta ahora no se había documentado ningún caso en el sur del continente.

"El de Poças de Sao Bento es, además, particularmente interesante por su cercanía a las fechas de la llegada de la agricultura a esta parte de la Península Ibérica", explica Pablo Arias. El enterramiento se ha podido conservar en su estado original, y próximamente se expondrá en el Museo Nacional de Arqueología de Lisboa, según ha anunciado su director, Luis Raposo.

"Poças de Sao Bento y los demás concheros del valle portugués del Sado todavía pueden dar muchas sorpresas", afirma Arias. A partir del día 25 de este mismo mes continuarán los trabajos de excavación del programa de investigaciones que desarrolla en la zona el equipo dirigido por Pablo Arias (UC) y Mariana Diniz (Universidad de Lisboa), y en el que colaboran también investigadores del Instituto de Gestión del Patrimonio Arquitectónico y Arqueológico del Ministerio de Cultura portugués (IGESPAR), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de las universidades de Uppsala y Évora.

El perro es el primer animal doméstico. Se sabe que algunos grupos de cazadores del final del Paleolítico y del Epipaleolítico ya convivían con este animal, tal como ha constatado el equipo de Arias en la cueva de Anton Koba, en Guipúzcoa, donde se ha datado un perro de unos 13.250 años de antigüedad.

En el Mesolítico (10.000-6.000 años), el período correspondiente a los cazadores y recolectores que precedieron a la extensión de la agricultura y la ganadería por Europa, el perro se integra en prácticas rituales. A las tumbas ya localizadas en el norte de Europa se suma ahora esta descubierta en el sur de Portugal.

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lunes, 4 de junio de 2012

Café vienés... para gatos

Ubicado en el centro de la capital de Austria (Viena), un lugar de gran interés turístico, acaba de inaugurarse 'Neko' el primer café para gatos -una idea que han tomado prestada de Japón-. Con cincuenta asientos, los clientes pueden disfrutar de capuccinos mientras acarician a sus felinos en este peculiar lugar en el que, obviamente, los perros tienen vetada la entrada. El local, que ya se ha convertido en ún éxito rotundo, también ayuda a un refugio de animales.




Vídeo extraído de BBC Mundo.

¿Y tú, qué opinas al respecto?

domingo, 3 de junio de 2012

Las antenas de las mariposas inspiran un potente detector de explosivos

Un equipo de científicos franceses ha creado un detector de explosivos que mejora notablemente la sensibilidad de los existentes basado en el modo de funcionamiento de las antenas de una especie de mariposas nocturnas.

El aparato es capaz de detectar concentraciones de componentes de la dinamita volatilizados en el aire en cantidades muy inferiores a las logradas hasta la fecha por cualquier otro dispositivo electrónico, y se acerca al nivel de fiabilidad de los perros adiestrados.

Investigadores del CNRS y del Instituto franco-alemán de Saint-Louis han desarrollado este dispositivo que concentra medio millón de minúsculos filamentos de dióxido de titanio que imitan el sistema de detección del insecto volador, cuyas antenas están plagadas de sensores conectados directamente a sus neuronas.

Los científicos trabajan ahora en el diseño de un aparato de fácil manejo que incorpore el sistema creado y que en un futuro sea capaz de reconocer de forma específica varios tipos de explosivos.

Además, este instrumento abre la posibilidad de localizar otras sustancias, como algunas drogas y agentes tóxicos o contaminantes que, al igual que los explosivos, son poco volátiles y por tanto, difíciles de detectar a cierta distancia.

Según sus artífices, el aparato tendrá múltiples utilidades en varios campos, desde la seguridad aeroportuaria hasta el control medioambiental, ya que permite medir la calidad del aire.

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sábado, 2 de junio de 2012

¿Cómo produce el saltarín relámpago sonidos con sus alas?

El saltarín relámpago o saltarín alitorcido macho, que vive sólo en los bosques nublados del suroeste de Colombia y el noroeste de Ecuador, tiene atributos únicos. Para atraer a las hembras, producen sonidos con sus alas, un fenómeno que ha fascinado a los naturalistas durante décadas. La gran pregunta era, ¿cómo lo hacen?

Kim Bostwick, curadora de aves y mamíferos en el Museo de Vertebrados de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, quien ha venido estudiando durante años esta ave en los bosques ecuatorianos, ha logrado finalmente develar el misterio.

Utilizando cámaras que filman hasta mil cuadros por segundo, treinta veces más que una cámara tradicional, la investigadora registró los movimientos del saltarín relámpago. Asi constató que el ave golpea sus alas 107 veces por segundo. Una de las plumas, con una punta doblada a 45 grados, golpea otra con siete canales o marcas, produciendo sonidos simalares el punteo en los instrumentos de cuerda.


Si bien hay varias especies que producen algún tipo de ruido con sus alas, como los picaflores, "ninguna especie ha llegado al extremo del saltarín relámpago, que ha modificado sus plumas, músculos y huesos y creado formas notables de producir sonido", sostiene Bostwick.

La densidad ósea también parece ser un factor importante. En un estudio que será próximanente publicado, la científica y sus colegas explican cómo descubrieron con una serie de escáneres que los huesos de las alas son sólidos, a diferencia de las alas de la mayoría de las aves que tienen huesos huecos para alivianar el peso a la hora de volar.

Bostwick no sabe aún por qué los huesos de las alas son sólidos. "Teniendo en cuenta que las aves tienden a no cargar peso extra, si el saltarín relámpago lleva huesos tan sólidos y densos debe ser porque estos huesos contribuyen a la producción de sonido. Mi hipótesis por el momento es que como las plumas están unidas a una masa sólida, las vibraciones no son absorbidas o transmitidas al hueso sino emitidas como sonido".

La científica cree que el mecanismo de producción acústica de estas aves triunfó por selección, ya que "en el pasado, las hembras de esta especie prefirieron machos que hacían estos sonidos fascinantes durante la etapa de cortejo". No obstante, para explicar las características únicas del ave, espera trabajar en el futuro en su historia evolutiva y para lo que buscará pistas también en otras especies cercanas. Y es que para ella, el increíble saltarín relámpago aún está lleno de misterios.

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viernes, 1 de junio de 2012

Captan imágenes nuevas criaturas del fondo marino

El barco Tangaroa, de la organización neozelandesa NIWA, realizó un viaje de tres semanas para entender la vulnerabilidad ante la acción humana de las comunidades submarinas que habitan las aguas en un área de 10.000 kilómetros cuadrados y a una profundidad hasta 1.500 metros, frente a la costa norte de Nueva Zelanda. Allí tomaron unas 5.000 muestras de lo que los científicos creen que son nuevas para la ciencia.

En esta expedición se exploró por primera vez los montes submarinos Tangaroa, situados a unos 200 kilómetros de la ciudad de Wahakatane (Isla Norte) y que forma parte de la cordillera submarina Kermadec. En este lugar se confirmó la presencia de un volcán y un área hidrotermal que tenía una especie de humo blanco y se captaron imágenes y muestras de extraños especímenes de percebes y gambas o enormes mejillones de hasta 30 centímetros de largo en los montes.

 

Durante la expedición se constató que "estos animales están específicamente adaptados a aguantar los grandes niveles de sulfuro de hidrógeno gaseoso y agua caliente que produce el conducto hidrotermal", explicó el jefe de la expedición Malcolm Clark, que también comentó que los cañones estudiados son parecidos a los valles profundos y desfiladeros que existen en Nueva Zelanda, aunque se conoce muy poco de ellos.

Durante la expedición, la cámara a veces provocó pequeñas avalancha, lo que muestra que se trata de una zona frágil y delicada frente a potenciales actividades de exploración y extracción de recursos energéticos o minerales o de pesca a profundidad.

Los estudios, que fueron financiados por el Gobierno neozelandés, servirán para comprender la vulnerabilidad de las comunidades que habitan las profundidades del mar frente a las actividades humanas como la perforación del lecho marino, la pesca y minería.

Las muestras se suman a la información sobre las estructuras y comportamientos de las comunidades biológicas en la cadena Kermadec,donde hay unos 50 volcanes submarinos que se extienden a lo largo de unos 1.500 kilómetros.


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